Los adultos de la especie G. simonyi no superan los 60 centímetros de longitud total y pesan a lo sumo 400 gramos (Rodríguez et al. 2007). Tienen coloración negruzca en general, aunque las extremidades y la cola son de tonalidad más clara, y en el costado tienen una o dos hileras de 6 a 8 manchas circulares amarillas (Figura 3) (Rodríguez et al., 2007).
Figura 3. Ejemplar adulto de Gallotia simonyi. Fuente: Rodríguez et al., 2007 Presenta dimorfismo sexual, de manera que los machos alcanzan mayores tamaños que las hembras y mayor número y tamaño de manchas amarillas en los costados (Rodríguez et al., 1998). Los juveniles tienen la coloración más clara que los adultos, con la parte anterior del dorso pardo rojiza y la posterior pardo-grisácea, y tienen abundantes ocelos amarillentos, verdes o azulados en el dorso (Machado, 1985; Rodríguez et al., 1998, 2000; Salvador y Pleguezuelos, 2002).
Figura 4. Ejemplar juvenil de Gallotia simonyi. Fuente: Rodriguez et al., 1998. Tienen una dieta omnívora, con predominio de plantas y consumo adicional de artrópodos (coleópteros y hormigas) y pequeños vertebrados (Martínez, 1982; Machado, 1985; Pérez et al., 1999). La edad mínima de la madurez (en cautividad) en las hembras es de 4 años y una longitud de 143 mm, sin contar la cola, y la actividad sexual comienza durante la primera quincena de mayo, cuando la agresividad se incrementa en ambos sexos (Rodríguez & Molina, 1998). Se ha comprobado que las hembras pueden almacenar esperma viable durante al menos un año (Rodríguez, 1999). La primera puesta se produce en junio y julio, habiendo la posibilidad en algunos casos de una segunda puesta en agosto. El tamaño medio de puesta es de 8,8 huevos y se correlaciona positivamente con la talla de la hembra. La incubación, a 28- 29ºC, dura de media 61 días y no define la sexualidad del individuo que nacerá. Las crías nacen desde agosto a octubre y tienen un peso de 3 – 6 g y una longitud de 87 - 133 mm al nacer (Rodríguez & Molina, 1998). De muestreos realizados en la población natural se deduce una estructura poblacional compuesta de un 55% de juveniles (0-4 años) y subadultos (4-6 años) y de un 35% de adultos, de los que el 90% tiene menos de 8 años y cuyo ratio sexual se corresponde con 1 macho: 2 hembras (Romero et al., 1999). Es una especie diurna, activa la mayor parte de las horas de sol en los días de tiempo favorable, y durante todo el año (Caetano et al., 1999). En verano parece existir una menor actividad o bien ésta se desarrolla bajo matorrales. Dedica la mayor parte del tiempo (90%) a solearse, generalmente sobre rocas. El tiempo dedicado a moverse no varía entre machos y hembras pero los juveniles dedican más tiempo a moverse que los adultos (Pérez & Romero, 1999). Se caracteriza por la ausencia de comportamiento agresivo entre adultos (Cejudo et al., 1997). El principal depredador del lagarto gigante de El Hierro, tanto de juveniles como de adultos, es el gato cimarrón (Felis catus) (Rodríguez et al., 1997) y la estrategia antidepredatoria más importante que tienen ante él es la huida (Márquez & Cejudo, 2000). Sin embargo, la velocidad máxima de los adultos es baja comparada con la de otros lagartos gigantes (Gallotia stehlini). La comparación entre disponibilidad de refugios y la velocidad de carrera sugiere que los juveniles son más vulnerables a depredadores que los adultos (Márquez & Cejudo, 1999). Ocasionalmente muestra comportamiento antidepredatorio de amenaza, que solamente se ha observado experimentalmente en adultos, y menos a menudo que en G. stehlini (Márquez y Cejudo, 2000).
Presenta dimorfismo sexual, de manera que los machos alcanzan mayores tamaños que las hembras y mayor número y tamaño de manchas amarillas en los costados (Rodríguez et al., 1998).
Los juveniles tienen la coloración más clara que los adultos, con la parte anterior del dorso pardo rojiza y la posterior pardo-grisácea, y tienen abundantes ocelos amarillentos, verdes o azulados en el dorso (Machado, 1985; Rodríguez et al., 1998, 2000; Salvador y Pleguezuelos, 2002).
Tienen una dieta omnívora, con predominio de plantas y consumo adicional de artrópodos (coleópteros y hormigas) y pequeños vertebrados (Martínez, 1982; Machado, 1985; Pérez et al., 1999).
La edad mínima de la madurez (en cautividad) en las hembras es de 4 años y una longitud de 143 mm, sin contar la cola, y la actividad sexual comienza durante la primera quincena de mayo, cuando la agresividad se incrementa en ambos sexos (Rodríguez & Molina, 1998). Se ha comprobado que las hembras pueden almacenar esperma viable durante al menos un año (Rodríguez, 1999). La primera puesta se produce en junio y julio, habiendo la posibilidad en algunos casos de una segunda puesta en agosto. El tamaño medio de puesta es de 8,8 huevos y se correlaciona positivamente con la talla de la hembra. La incubación, a 28- 29ºC, dura de media 61 días y no define la sexualidad del individuo que nacerá. Las crías nacen desde agosto a octubre y tienen un peso de 3 – 6 g y una longitud de 87 - 133 mm al nacer (Rodríguez & Molina, 1998).
De muestreos realizados en la población natural se deduce una estructura poblacional compuesta de un 55% de juveniles (0-4 años) y subadultos (4-6 años) y de un 35% de adultos, de los que el 90% tiene menos de 8 años y cuyo ratio sexual se corresponde con 1 macho: 2 hembras (Romero et al., 1999).
Es una especie diurna, activa la mayor parte de las horas de sol en los días de tiempo favorable, y durante todo el año (Caetano et al., 1999). En verano parece existir una menor actividad o bien ésta se desarrolla bajo matorrales. Dedica la mayor parte del tiempo (90%) a solearse, generalmente sobre rocas. El tiempo dedicado a moverse no varía entre machos y hembras pero los juveniles dedican más tiempo a moverse que los adultos (Pérez & Romero, 1999). Se caracteriza por la ausencia de comportamiento agresivo entre adultos (Cejudo et al., 1997).
El principal depredador del lagarto gigante de El Hierro, tanto de juveniles como de adultos, es el gato cimarrón (Felis catus) (Rodríguez et al., 1997) y la estrategia antidepredatoria más importante que tienen ante él es la huida (Márquez & Cejudo, 2000). Sin embargo, la velocidad máxima de los adultos es baja comparada con la de otros lagartos gigantes (Gallotia stehlini). La comparación entre disponibilidad de refugios y la velocidad de carrera sugiere que los juveniles son más vulnerables a depredadores que los adultos (Márquez & Cejudo, 1999). Ocasionalmente muestra comportamiento antidepredatorio de amenaza, que solamente se ha observado experimentalmente en adultos, y menos a menudo que en G. stehlini (Márquez y Cejudo, 2000).